Los brotes verdes

Diego Izco (SPC)
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El Barcelona reencuentra la contundencia en ambas áreas en la fase decisiva de la temporada

Christensen, reconvertido a pivote, una de las claves del ‘resurgimiento’ - Foto: Europa Press

Llegados a este punto de la temporada, quizás lo único que necesita el Barça son buenas noticias. Con el pesimismo instalado en varios guarismos (ocho puntos de desventaja, octavo favorito para ganar la Champions, unos 500 millones menos de límite salarial que el Real Madrid, etcétera) y Xavi apurando sus últimos días en el cargo, el balón debe sostener al club en esta etapa de aparente caos. 

Cuanto más negra es la combinación presente/futuro, mayor es la necesidad del aficionado de encontrar brotes verdes. Y el cuadro azulgrana, por primera vez en mucho tiempo, tiene algo de 'eso' que ofrecer a su parroquia. De entrada, es la segunda ocasión del curso en la que enlaza más de cinco partidos sin derrota. Arrancó el año con 13 partidos sin 'herida'. Fueron 10 victorias y tres empates antes de sentirse vulnerable en el clásico del 28 de octubre: el 1-2 sellado por Bellingham hizo daño a un equipo que había arrancado con la dinámica ganadora de la 22/23… y ha sido incapaz de recuperar sensaciones hasta las dos últimas semanas. «El equipo se liberará», vaticinó Xavi el día que anunció su adiós el 30 de junio. 

Vapuleado en la final de la Supercopa (4-1), en los cuartos de final de la Copa (4-2) y en su propio estadio ante el Villarreal (3-5), el bloque se ha rearmado para hacer borrón y cuenta nueva. Después de este último partido, el Barcelona suma cuatro triunfos y dos igualadas, y las sensaciones han cambiado. A pesar de que los rivales siguen haciéndole goles con facilidad (el Granada marcó tres en cuatro tiros a puerta, el Nápoles uno en su único disparo, el Celta otro en dos intentonas…), el juego del conjunto es más ágil y veloz ahora que ha llegado el tramo decisivo de la temporada. 

Xavi ha agitado el árbol buscando esas 'novedades' que necesita cualquier equipo que entra en aparente barrena. Una de las más llamativas ha sido la de Andreas Christensen en el mediocentro. No es un puesto nuevo para el danés: en su selección y en el Chelsea ha actuado como pivote esporádico. Para el técnico egarense, la clave de que el combinado catalán haya recibido ya seis goles más que en todo el curso pasado no está tanto en la última línea como en la penúltima: Oriol Romeu no ha encajado y la idea De Jong-Gündogan-Pedri es estupenda para dominar, pero deja vendidos a los centrales en caso de contragolpe. Christensen, tácticamente impecable, no resta demasiada velocidad al balón y aporta seguridad atrás. En Nápoles y ante el Getafe fue uno de los destacados: permite a De Jong descolgarse y a Gündogan jugar en esas zonas de último pase donde ha grajeado su fama. 

Mejora

Una de las frases más repetidas por Xavi esta temporada ha sido que al equipo le falta «contundencia en las áreas». El 'big data' que mencionó el entrenador (y que le daría el liderato de LaLiga) dice que la diferencia entre goles esperados, tanto a favor como en contra, y dianas convertidas es demoledora para el bloque azulgrana: debería haber recibido apenas 27 por ocasiones claras que le generan… y le han hecho 34. Y, de los 66 que tenía que haber marcado según este mismo estudio, solo ha anotado 56. De un más 39 esperado, el Barça camina con un más 24, 15 goles de diferencia que lo sitúan como un conjunto muy blando en ambas áreas. La recuperación de Lewandowski (cinco goles en los últimos cinco partidos) y el regreso de Ter Stegen son claves para que la escuadra adquiera esa 'contundencia' con la que remontar el vuelo en los últimos meses de competición. 

Al mismo tiempo, la recuperación de los lesionados alimenta la competencia y eleva el tono general del equipo: Joao Félix y Raphinha deben volver a 'ganarse' el puesto en su regreso, sobre todo después de que el 'niño' (Lamine Yamal) haya adquirido categoría de 'titularísmo' en el libreto del entrenador. Ambos marcaron ante el Getafe (4-0).