Jesús Fuentes

ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


La saña

05/01/2024

Mal comienza el año 2024, por mucho que nuestros deseos individuales manifiesten lo contrario. Continúan las violencias propias o ajenas, internas o externas. Rusia ataca con saña a Ucrania durante los gélidos inviernos de esta parte de Europa. Israel destruye con saña los territorios de Gaza. Y, en España, en la calle Ferraz (Madrid), unos tipos agreden con saña inusitada un muñeco que representa al presidente del gobierno. La violencia de las imágenes da miedo. Nunca habíamos contemplado una violencia tan grande, ni siquiera en la película de Sam Peckinpah, 'Grupo Salvaje', donde la violencia, filmada a cámara lenta, crea un delirio de terror agotador. Esa violencia nace de un rencor interior profundo en el que se amontonan fracasos varios y frustraciones diversas. Miro las fotografías de los concentrados y no, no son unos 'frikis', como alguien ha dicho. Ni comparsas de un carnaval manchego. Se percibe la saña que volvería a asesinar a García Lorca o a gentes anónimas en tapias y cunetas de carreteras. La violencia acaba con las estructuras de la convivencia.
La violencia acecha en las esquinas de cualquier gran ciudad o de un minúsculo pueblo. En los parlamentos autonómicos y en las corporaciones locales. Y también puede aparecer en las calles. Sí un concejal agrede a otro concejal y no dimite, sí otro pide para un adversario el mismo tratamiento que los italianos aplicaron al dictador Mussolini, y no se reprueba con contundencia, mal comienza el año 2024. Sí no somos capaces de sentir dolor por la violencia desatada en Gaza, donde día tras día se acumulan los muertos ante el silencio cómplice de quienes callan o no miran; si la devastación de Ucrania, como hace unos años ocurrió con la devastación de Siria, nos resulta distante o indiferente, mal comienza el año 2024. Así que, sí queremos un año mejor, más humano, en lugares más habitables, quienes tienen altavoces para hablar, quienes tienen la posibilidad de escribir y opinar deberían renunciar a toda clase de violencia verbal, no reñida con la firmeza de la argumentación racional, para evitar que la violencia con la que se inicia el año no se haya extendido al final del mismo con un tumor intratable. Primeros días del año 2024.