El ecónomo califica la aportación de la Renta como «esencial»

A.G.
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José Fernando Cerro agradece la colaboración de los albacetenses y destaca que «no solo mantenemos las personas que ya marcan la X, sino que se incorporan nuevas»

José Fernando Cerro, ecónomo de la Diócesis de Albacete, en una imagen de archivo. - Foto: Arturo Pérez

José Fernando Cerro, ecónomo de la Diócesis de Albacete, hizo un «balance positivo» de las cifras de la campaña de la Renta, «porque cada año van subiendo los contribuyentes que marcan la X». «El año pasado subimos un 0,38%, por un 0,19% en 2020 y un 0,47% en 2019», añadía, recordando las subidas registradas desde que ocupa ese cargo.

«Cada año tenemos un examen y vemos que los vamos aprobando, porque la media está muy por encima de la nacional», proseguía Cerro, destacando que «eso nos da confianza y una alegría al saber que tantas personas se acuerdan de la Iglesia en su declaración de la Renta y no solo conseguimos mantener a las personas que ya lo hacen, sino que se incorporan otras nuevas».

En cuanto a la importancia de la aportación del IRPF para las diócesis, el ecónomo afirmó que «es esencial para el funcionamiento ordinario, ya que no podríamos cumplir con la mayor parte de nuestra labor si no fuera por lo que recibimos de la aportación que viene directamente de la Renta».

Al respecto de la campaña, Cerro mostraba su agradecimiento a los declarantes de la provincia, recordando el lema Gracias se escribe con X, y quiso reiterar que «marcar la casilla es un gesto sencillo, que además no significa que el contribuyente vaya a pagar más o se le vaya a devolver menos».

Mientras, sobre el destino del dinero, Cerro indicó a La Tribuna que «primero se destina al mantenimiento del clero, a que tengan una justa sustentación que les permita vivir dignamente, estar atendidos y atender los distintos lugares que les corresponden, así como asumir los gastos de gasolina en esos desplazamientos».

Además de cubrir esas necesidades, los fondos se emplean «también para el mantenimiento a los trabajadores al servicio de la Diócesis, que son menos, y otro de sus grandes destinos es el apartado de reformas, obras y mantenimiento del patrimonio, tanto el histórico como el ordinario, nuestros templos, ermitas o casas parroquiales, donde siempre hay mucho que arreglar porque buena parte es bastante antiguo y conlleva gastos grandes», añadía el ecónomo de la Diócesis albacetense.

Además de esos fines, «queda la parte de actividades sociales, que las hacemos más en colaboración con otras entidades, como Cáritas o Justicia y Paz, o con las distintas delegaciones, de Migraciones, Familia o Mayores, a las que también aportamos para que puedan llevar a cabo sus programas».