José Manuel Patón

LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


¿Somos masocas o qué?

10/01/2024

Los independentistas catalanes no paran de insultar al propio gobierno, al PSOE y al resto de los españoles. Ahora resulta que van a organizar unas manifestaciones o marchas para apoyar a los terroristas de ETA. Su desparpajo no tiene límites, se ríen del derecho, de la Constitución, se pasan por el forro la convivencia de los españoles y escupen al propio gobierno que les está haciendo favores sin límite. Sánchez se las traga dobladas, porque estoy seguro que cada vez que le dan una noticia de ese tipo se traga un sapo o como se dice vulgarmente comulga con ruedas de molino. Yo entiendo que quiera mantenerse en el poder aunque no haya ganado las elecciones, porque para eso están las matemáticas y la Constitución dice que formará gobierno el que más voto tenga en el Congreso de los Diputados, hasta ahí, aunque no pensemos igual, podríamos estar de acuerdo. Pero el masoquismo significa que disfrutemos con el dolor propio. Chillamos, pero nos sabe a gloria, nos azotan, pero nos gusta, en eso consiste la gesta. Les tendemos una mano y nos la muerden. Es verdad que se puede cambiar de opinión, y de apoyar al PP para aplicar el 155 de la Constitución cuando Puigdemont y sus fieles hicieron el referéndum se puede pasar a disfrutar de cuando este delincuente propone humillar al gobierno y a los españoles. Pero cuando se cambia de opinión para salir de una posición ganadora a recrearse en dar por sentado que ellos han ganado y que la paz conlleva la humillación, es otra cosa. 
Los catalanes siempre han tenido una parte de la población que han apoyado el separatismo, lo cual no es ilegitimo, porque cualquiera puede pensar lo que quiera en un estado democrático, pero la diferencia entre pensarlo y conseguir llevarlo a efecto en contra de una Constitución que votaron ellos mismos, implica la rendición de los demás sin haber perdido una batalla.
Alfonso Guerra decía que los separatistas hubieran votado a Sánchez sin necesidad de darles nada, porque después de haberse presentado Feijoó y no haber salido elegido, quedaba solo que se presentase Sánchez, y de no haberlo apoyado la solución política y jurídica no era otra que unas nuevas elecciones, y como está el patio, hubiera ganado el PP con mayoría absoluta, y de ganar el PP con mayoría absoluta los sueños de los separatistas se quedarían en eso, en una ensoñación. Por eso decía Guerra que la única salida para ellos era votar a Sánchez, y gratis. No hacía falta darles nada, solo insinuarles que su falta de apoyo significaría otra confrontación con los separatistas y más huídas de las empresas de Cataluña.
El problema ha sido Rajoy. Aznar empezó con minoría, se puso duro, sacó a este país de la ruina en el año 96, acabó prácticamente con el paro, limitó el gasto público y la siguiente vez ganó por mayoría absoluta. Rajoy, cobardica donde los haya, ganó por mayoría absoluta, puso a Montoro de picador en la plaza, no tuvo los redaños suficientes para acabar con las leyes que nos había impuesto el fracasado Zapatero, y el público en general no volvió a votarle con la intensidad que hubiera necesitado para sacar mayoría absoluta. ¡Viva el masoquismo!