La granja de Chinchilla de Montearagón premio Quijote Cazador

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La granja cinegética que gestiona el Gobierno de Castilla-La Mancha en Chinchilla de Montearagón, en la provincia de Albacete, ha recibido el premio Quijote Cazador 2024 que otorga la Federación de Caza de Castilla-La Mancha

La granja de Chinchilla de Montearagón premio Quijote Cazador - Foto: Federación de Caza de CLM

La granja cinegética que gestiona el Gobierno de Castilla-La Mancha en Chinchilla de Montearagón, en la provincia de Albacete, ha recibido el premio Quijote Cazador 2024 que otorga la Federación de Caza de Castilla-La Mancha.

Con esta distinción, se ha querido destacar la labor que esta granja viene realizando en la conservación e investigación en favor del mantenimiento de la pureza genética de la perdiz roja en España.

El acto de entrega de este reconocimiento ha tenido lugar en Alcázar de San Juan, donde la Federación de Caza de Castilla-La Mancha ha celebrado su gala anual de la caza.Un acto que ha contado con la presencia del Director General de Juventud y Deportes del Gobierno regional, Carlos Alberto Yuste, y del Primer Teniente de Alcalde y concejal de Deportes del Ayuntamiento de Alcázar, Javier Ortega.

El presidente de la Federación de Caza de Castilla-La Mancha, Agustín Rabadán, ha sido el encargado de hacer entrega de esta distinción a Francisco Pérez Ortiz, coordinador adjunto de los Agentes Medioambientales en esta provincia y responsable de las instalaciones, que ha estado acompañado de la delegada provincial de la Consejería de Desarrollo Sostenible, Llanos Valero.

La granja cinegética de Chinchilla de Montearagón inició su andadura en el año 1976 con el fin de mantener la riqueza y la pureza genética de la perdiz roja.

En aquellos primeros años y gracias a la colaboración del ejército de Tierra, la granja se surtió de huevos procedentes de lo que hoy es el campo de maniobras militares, lugar donde mantiene una buena población de perdiz autóctona, sin ningún tipo de mezcla con cualquier otra perdiz.

La granja también utilizó ejemplares provenientes de los cotos sociales de El Bonillo y Viveros para consolidar una población reproductora lo suficientemente buena para poder consolidar la cría de esta especie.

Desde 1990 estas instalaciones han venido manteniendo una riqueza excepcional de ejemplares, con unas 900 parejas reproductoras, capaces de producir alrededor de 10.000 perdices de total calidad y pureza, que ahora surten de ejemplares al resto de granjas cinegéticas que lo demandan.