Punta de lanza de la OTAN

Redacción
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La Brigada de la Legión se preparó en el Centro Nacional de Adiestramiento de Chinchilla para desplegar en los escenarios que sean necesarios como Unidad base generadora de la Fuerza Aliada de Reacción de la Alianza

Uno de los miembros de la Brigada de La Legión realiza un tiro de mortero en el Cenad de Chinchilla. - Foto: Brileg

La Brigada de la Legión se ha preparado recientemente en el Centro Nacional de Adiestramiento (Cenad) de Chinchilla de Montearagón, para desplegar en los escenarios que España necesite. 

La VIII Bandera Colón ha sido designada como Unidad base generadora de la Fuerza Aliada de Reacción de la OTAN, así como unidades de artillería y zapadores legionarias que también se integrarán, entre otras, en esta fuerza.

Durante los 10 días que ha durado el ejercicio denominado Legion Dart (Dardo de La Legión en su traducción al español), los legionarios han llevado a cabo operaciones de asalto a posiciones defensivas y de combate urbano, en su mayoría con fuego real. 

Tanto armas contracarro, artillería y explosivos, como municiones de distintos calibres han sido empleadas por parte de los casi 600 legionarios que, con más de 130 vehículos tácticos y logísticos, se desplegaron sobre el terreno de maniobras albacetense.

El punto culminante del ejercicio realizado en Chinchilla, tuvo lugar durante la Operación Legion Pike, una operación de alta intensidad con fuego real que se llevó a cabo durante más de 72 horas, y que puso en práctica los procedimientos operativos que el Grupo de Combate Colón emplea con todas sus capacidades agregadas, incluso con los nuevos helicópteros de transporte Chinook F. 

En concreto, el escenario en el que tuvieron que actuar los efectivos de la Brigada de la Legión desplegados simuló un enfrentamiento contra un adversario avanzado tecnológicamente.

El Grupo de Combate Colón tiene la experiencia de formar en España a unidades ucranianas para el combate. Además, su organización operativa incorpora los últimos conceptos de transformación del proyecto Fuerza 35, lo que implica desarrollar e incorporar las tecnologías disruptivas del momento y las evoluciones relevantes del escenario bélico internacional de cara a la fuerza futura que adoptará el Ejército de Tierra en los próximos años.

Para ello, entre otras capacidades, en sus ejercicios emplean medios de guerra electrónica y drones civiles con propósito militar, desde el escalón pelotón hasta el nivel Grupo de Combate, trabajando también con una nube táctica que aumenta sus capacidades de mando y control, así como de visionado de imágenes en directo de lo que ocurre en el campo de batalla para mejorar el nivel de decisión.

 

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