Ángel Fernández deja el Obispado de Albacete

Antonio Díaz
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El 25 de septiembre de 2018 se hizo público su nombramiento, por el papa Francisco, como obispo de la Diócesis de Albacete y tomó posesión en la Santa Iglesia Catedral el día 17 de noviembre de 2018

Un momento de la intervención de monseñor Ángel Fernández. - Foto: Rubén Serrallé

 

Monseñor Ángel Fernández Collado eligió la Casa Sacerdotal para comunicar su mensaje de renuncia al gobierno de la Diócesis de Albacete y confirmaba que «se acaba de hacer público que el Santo Padre, el Papa Francisco, ha aceptado mi renuncia al gobierno pastoral de la Diócesis de Albacete, que libremente y después de una profunda reflexión, le había presentado por motivos de enfermedad. Como bien sabéis, mi salud se ha quebrantado por las operaciones quirúrgicas de mis ojos, y por otras enfermedades que vengo sufriendo durante un tiempo, y que poco a poco han ido mermando mis facultades de gobierno y pastoreo».
Acompañado por sacerdotes, diáconos y fieles, que llegaban el salón de actos de la Casa Sacerdotal, reconoció Ángel Fernández Collado, que «en estos momentos se acumulan en mi cabeza y en mi corazón todos los buenos momentos que he vivido en esta amada Diócesis de Albacete durante los casi seis años en que he ejercido el ministerio episcopal entre vosotros. Mi agradecimiento va particularmente hacia las personas con las que he trabajado codo con codo y muy a gusto con ellas. El día a día y los grandes o pequeños proyectos pastorales que hemos ido desarrollando, hacen que sienta que algo se desgarra dentro de mi corazón al tener que abandonar esta Diócesis que me ha enseñado a ser obispo y pastor».
 «Os agradezco - dijo monseñor Ángel Fernández- a todos los albaceteños el cariño y la acogida que siempre me habéis dispensado en estos casi seis años de servicio episcopal, lo mucho que he aprendido de vosotros y las respuestas tan cercanas, cariñosas y generosas, que he recibido de vosotros». 
Confirmó que «es mi específica tarea episcopal, que ahora me toca desempeñar como obispo emérito», siguiendo «en la Diócesis hasta terminar el curso pastoral e ir cerrando la agenda de compromisos que tengo con confirmaciones y otras celebraciones, aunque ya no gobernando la Diócesis, pues en unos días el Colegio de Consultores debe elegir un administrador diocesano».
Pidió por el nuevo obispo que pueda llegar «para que el Señor le conceda la abundancia de los dones del Espíritu en su servicio pastoral a nuestra Diócesis». 
Terminó, ya como obispo emérito de Albacete, pidiendo, «con mi afecto gratitud y bendición, rezad por mí como yo rezo por vosotros y que el Señor resucitado os salve y bendiga. Con Dios os dejo y con la protección de la Virgen María, Nuestra Señora de los Llanos, Patrona de la Diócesis».
Un prolongado aplauso.

Un prolongado aplauso de todos los presentes, dio paso a unas palabras de Julián Ros, en nombre de toda la Diócesis,  remarcando que  «hasta hoy he hablado en muchas ocasiones en su nombre como su vicario general. Me permito tomar ahora la palabra en nombre propio y haciéndome también portavoz de los sentimientos de los fieles de nuestra Diócesis y de su presbiterio presente aquí en un gran número. En este momento nos hacemos un solo corazón y una sola alma para que note el aprecio de esta porción del pueblo de Dios que camina en Albacete y de la que ha sido su pastor y obispo, su cabeza y primer servidor, desde el 17 de noviembre de 2018 hasta el día de hoy».
«Quiero expresarle -dijo- nuestra profunda comprensión y respeto ante esta delicada decisión de presentar su renuncia al Papa. Sabemos que no ha sido fácil y que es el fruto de una cuidadosa y honda reflexión. Soy testigo del dolor que esta renuncia le ha provocado».
Subrayó que «su renuncia refleja su integridad y su compromiso con la sinceridad y la autenticidad en su relación con la fe y con aquellos a quienes sirve».
Sin duda dijo, todos «reconocemos y valoramos su arduo trabajo y su dedicación como obispo de Albacete, así como los frutos y las huellas que ha dejado en la vida de tantas personas».

Los datos.

 

El 28 de junio de 2013 fue nombrado Ángel Fernández Collado, por el papa Francisco, obispo Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo y fue consagrado en la Catedral Primada de Toledo el 15 de septiembre de 2013. El 25 de septiembre de 2018 se hizo público su nombramiento por el papa Francisco como obispo de la Diócesis de Albacete y tomó posesión en la Santa Iglesia Catedral el día 17 de noviembre de 2018.

Ángel Fernández Collado, el sexto obispo de Albacete, decía entonces que "junto a la gran responsabilidad que sobreviene sobre mi persona, consciente de mis muchas limitaciones humanas, experimento una gran alegría interior que inunda mi corazón al darme cuenta, una vez más, del amor especial con que Dios y la Virgen María enriquecen mi vida para más y mejor servicio a la Iglesia. Me siento hijo de Dios, un hijo 'mimado' y llamado a entregarme a su voluntad y a ser un cauce limpio y sencillo por el que su amor misericordioso llegue a las vidas de muchas personas. Por ello, he aceptado, con prontitud, con gozo en el corazón y cierto temor humano, la vocación o llamada divina, mediante la designación del Papa Francisco, para cuidar pastoralmente la querida Diócesis de Albacete".

Ángel Fernández Collado nació en Los Cerralbos (Toledo) el 30 de mayo de 1952. Ingresó en el Seminario Menor de Talavera de la Reina y al curso siguiente se incorporó al de Toledo, cursó estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor San Ildefonso, también en Toledo, y obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos, en 1977. Este mismo año, el 10 de julio, fue ordenado sacerdote en la Archidiócesis Primada de manos del Cardenal Marcelo González Martín. 

Es licenciado y doctor en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. También es diplomado en Archivística por la Escuela Vaticana de Paleografía, Diplomática y Biblioteconomía.

Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en Toledo, donde ejerció los cargos de vicario parroquial de las Parroquias El Buen Pastor y San José, Obrero; consiliario diocesano de Acción Católica General, capellán de las Siervas de María y auxiliar del Archivo de la Catedral Primada; vicesecretario para el Instituto de Estudios Visigóticos-Mozárabes de Toledo; delegado diocesano de Patrimonio Cultural y Artístico; postulador para las Causas de Beatificación y Canonización; decano-tutor de la Sección de Sagrada Teología del Instituto Teológico San Ildefonso en el Seminario Mayor de Toledo; delegado episcopal de Cáritas diocesana; delegado episcopal para el Clero y Vida Consagrada y director del Secretariado de formación Permanente del Clero; y Provicario General de la Archidiócesis. 

Fue profesor del Seminario Mayor; dapellán mozárabe de la Santa Iglesia Catedral; canónigo; profesor del Instituto Superior de Estudios Teológicos San Ildefonso; canónigo archivero de la Catedral y de la Biblioteca Capitular; Vicedirector del Instituto Superior de Estudios Teológicos San Ildefonso y coordinador del Bienio de Historia Eclesiástica; vicario general y moderador de la Curia Diocesana, y miembro del Colegio de Consultores y Coordinador de la Sección Histórica del Aula de Estudios Hispano-Mozárabes.

Tiene publicados 38 libros, 25 como autor propio y 13 en colaboración con otros autores, además de 83 artículos de investigación histórica.