«Cultural Albacete fue clave para democratizar la cultura»

V.M.
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Ricardo Beléndez, director gerente del Teatro Circo, clausuró el ciclo de conferencias programado este curso por la Asociación de Alumnos de la Universidad de la Experiencia

Ricardo Beléndez, director gerente de Cultural Albacete. - Foto: Víctor Fernández

E l ciclo de conferencias programado para este curso por la Asociación de Alumnos de la Universidad de la Experiencia se clausuró con la intervención del director gerente de Cultural Albacete, Ricardo Beléndez, que repasó los 40 años de andadura del Consorcio.

Una creación que supuso un antes y un después en material cultural, ¿no es así?

Absolutamente, porque antes de su creación se programaban representaciones en el Teatro Circo durante la Feria o en la Festivales, pero las grandes exposiciones y estrenos, los ponentes de renombre, la programación de música regular, el encuentro con grandes literatos -que llegó a determinar el gran desarrollo de la poesía en Albacete-, la creación del Teatro de la Paz... todo ello supuso un cambio radical, no tiene nada que ver el panorama cultural de la ciudad con el existente antes de su nacimiento; otra gran diferencia con respecto a sus inicios es haber llegado a los 87 municipios de la provincia, sin duda podemos decir que ha sido clave en la democratización de la cultura.

Otro elemento decisivo en ese desarrollo, del que se habla más bien poco, es la Universidad Popular, que nació un poco antes que Cultural Albacete, y sigue siendo todo un ejemplo a nivel nacional por la cantidad de actividades culturales y educativas que generó.

Cabe destacar el respaldo decisivo que ha conseguido entre los ciudadanos...

Sin duda, eso nos permite que con una baja financiación pública pueda desarrollarse tanta actividad cultural, porque tenemos al público apoyándonos, como reflejan las estadísticas, y seguimos siendo referentes en ese sentido.

A pesar de ello, el Consorcio vivió una situación crítica en a finales de los años 90.

Sí, una crisis que estuvo al borde de provocar su desaparición. Coincidió con la presidencia de Emigdio de Moya en la Diputación y con el nombramiento de otro director gerente, la salida de los ayuntamientos consorciados, una deuda acumulada, la marcha de Juan Pedro Aguilar... no sé si fueron cuestiones técnicas o también políticas, por fortuna ahora vamos de la mano y hay un gran pacto entre todos los partidos en torno a Cultural y los acuerdos se toman normalmente por unanimidad, ese consenso en cultura es fundamental y favorece mucho toda esa actividad y la programación. 

       Ya en el año 2000 entró José María López Ariza, pero con anterioridad se había fusionado el Consorcio de Cultura de la Diputación con Cultural Albacete y volvieron a juntarse los ayuntamientos en una misma unidad, lo que condicionó mucho su posterior andadura, pasando de 40 actividades en la provincia a las 980 del pasado año.

Mención aparte merece además el desarrollo de eventos paralelos como el Festival Internacional de Circo, el certamen de música barroca o los circuitos provinciales...

Así es, Juan Pedro Aguilar creó el primer festival, el de Chinchilla, que cuando yo llegué se tranformó y orientó como de teatro clásico; después vino el Festival Internacional de Circo, el Festival de Música Barroco o los llamados Circuitos Diminutos, de carácter provincial, que permitió llevar la cultura a todos los rincones. 

Personalmente, ¿qué le ha supuesto dirigir los destinos de Cultural Albacete durante tantos años?

Cuando vine como invitado a la reinauguración del Teatro Circo, por entonces yo era director de la Fundación de Cultura y Deporte de Castilla-La Mancha,  me quedé asombrado de esa joya y también muy emocionado, porque mi padre aprendió a poner cine aquí, con uno de los proyectistas; posteriormente, cuando estaba en la organización de una exposición en Bruselas y con el homenaje a Buero Vallejo en Almagro, recibí una llamada para hacerme cargo de Cultural Albacete y del Teatro Circo, por la renuncia de López Ariza, y no dudé en aceptar regresar a mi  casa para gestionar cultura, que es mi gran vocación. En este tiempo estuve como vicepresidente de la Red de Teatros, en la junta directiva de los teatros de ópera, en la comisión ejecutiva del Ministerio de Cultura... además hepodido a conocer personalmente a nombres de la talla, de Concha Velasco, El Brujo, José Sacristán, Juan Mayorgala, la familia Isbert... con los que he tenido una cercanía enorme, todo esto ya no es algo profesional, se traslada a lo personal.

Ahora que se aproxima al final de su vida laboral, ¿qué perspectivas de futuro le ve a Cultural Albacete?

Le veo mucho futuro, cada vez creo que será más esencial la cooperación entre administraciones y el ámbito privado para extender o comarcalizar cultura, procesos  que hemos consolidado en este tiempo.