El investigador Álvaro Villaescusa obtiene un premio en EEUU

A.G.
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El albacetense formó parte del equipo internacional que ganó el concurso de diseño de antenas del IMS

Álvaro Villaescusa (segundo por la derecha), junto a los compañeros con los que obtuvo el premio del IMS. - Foto: C. A.

Álvaro Villaescusa Tébar, joven investigador albacetense del Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (iTEAM) de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), obtuvo un prestigioso premio internacional merced al trabajo presentado, como parte de un equipo internacional, en el International Microwave Symposium (IMS) de San Diego (Estados Unidos).

Junto a dos compañeros alemanes y uno turco (Oscar Moschner, Florian Pirlet e Ibrahim Kobacasa), obtuvieron la mejor valoración de entre los 11 proyectos presentados en la competición de antenas del IMS.

Villaescusa llegó a ese reto a través de una estancia como investigador en Colonia (Alemania), uno de los últimos pasos en una trayectoria formativa en la que pasó por centros educativos de su ciudad antes de cursar el grado de Ingeniería de Tecnologías y Servicios de Telecomunicación en la UPV. Una vez concluido, según relata, «fui contratado para investigación cursé el doble máster de Sistemas y Señales, conjunto de la UPV y la Universidad de Colonia, por lo que me trasladé allí en el segundo cuatrimestre del curso pasado para conocer como es la investigación en otro país, con el acuerdo de los profesores de los dos centros».

«Mi equipo de trabajo de allí me ofreció participar en ese concurso, en el que hay diseñar y fabricar la antena con impresora 3D con unos parámetros que establece la organización», prosigue Villaescusa, detallando que «estuvimos unos dos meses trabajando en ello, para llevar ya la antena fabricada a Estados Unidos, y yo me encargué junto a un compañero de la parte de simulación de la antena en el ordenador y los otros dos de fabricarla y metalizarla, ya que la impresión se realiza con resina y hay que realizar ese proceso para que irradie». Ese trabajo con compañeros de otras nacionalidades no fue sencillo de inicio, como reconoce, «porque era nuevo en el laboratorio y hubo ciertos problemas de comunicación, pero nos sentamos a solventarlos, me explicaron todo lo que no conocía y a partir de ahí fue muy fluido».

Una vez concluido el proyecto, el investigador explica que en San Diego «nos encontramos más competidores de los que pensábamos, pero una vez realizadas las mediciones, nos dijeron que habíamos ganado por bastante, obteniendo como premio 1.500 dólares para el equipo y la publicación de un paper en una de las revistas científicas más importantes». Además de ese galardón, Villaescusa asegura que se fue de Estados Unidos con «una experiencia muy enriquecedora, pues fue gente muy importante, especialmente postdoctorandos, a presentar sus trabajos». «Sabes que estás hablando con gente relevante, pero que se muestra muy humilde, te enseñan lo que les pidas y te hacen pensar que tú puedes llegar a estar ahí».

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