Denuncian una presunta agresión a un menor en el instituto de Fuente Álamo

E.F.
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Ana Luisa Romero, madre del presunto agredido, afirma que su hijo, de 12 años de edad, sufrió un «traumatismo craneal» y tuvo que pasar una noche ingresado en el Hospital

Ana Luisa Romero acudió a la sede de ‘La Tribuna’ con varios documentos relativos al caso. - Foto: J.M.E.

El martes que viene, Ana Luisa Romero tiene cita en Albacete con el inspector de Educación; en breve,  tendrá que declarar en la sede del Juzgado de Hellín, para prestar declaración por la presunta agresión sufrida por su hijo, de 13 años, a manos de un compañero de 15 en el instituto de Fuente Álamo.
Siempre de acuerdo a su relato, el pasado 20 de  noviembre, su hijo fue víctima de una agresión en el vestuario, tras la clase de gimnasia. A resultas de la citada agresión, su hijo sufrió un «traumatismo craneal» y perdió momentáneamente el sentido.
Cuando la llamaron del centro, ya hubo una primer detalle que no le gustó «y es que mi hijo no tuvo atención médica hasta que llegué y me lo llevé sola al centro de salud». Allí, tras examinar al menor, quien además del golpe vomitaba repetidamente, le recomendaron trasladarlo al Hospital de Hellín.
Allí estuvo ingresado, en observación, hasta el día siguiente, tal y como dice el parte médico que lleva consigo. Pero la situación empeoró «porque en vez de cambiar de clase al otro chico, lo cambiaron a él, de forma que él me pregunta por qué, si él ha sido la víctima, lo apartan de su clase, siente que lo están castigando».

disconformidad. Romero admite que puede recurrir esta medida, pero ante la inspección de Educación, por lo que antes de que ésta resuelva, todo seguirá igual, aunque haya mostrado su disconformidad con la decisión adoptada por parte de la dirección del centro fuentealamero.
«Y eso duele -señala Ana Luisa- porque, en esta vida, te puedes encontrar en una mala situación, a veces, incluso, por azar, le puede pasar a cualquiera, pero lo que no es de recibo es tener la sensación de que quien debe defenderte, o evitar que las cosas vayan a más, parece que está más interesado en defenderse a sí mismo o evitarse problemas que en otra cosa».
Puntualiza que no quiere generalizar, porque sí hubo profesores y compañeros que sí se han interesado por su hijo y les han apoyado «pero siento que han fallado los mecanismos, los responsables de evitar esta situación o, al menos, hacerla menos difícil».
Señala, además, en el plano legal, que puso los hechos en conocimiento de la Guardia Civil, la cual, a su vez, y siguiendo el protocolo establecido para este tipo de situaciones, se habría puesto en contacto con la Fiscalía de Menores, que es la competente en esta clase de casos.
Por su parte, la directora del centro, Eva Sánchez, en declaraciones a La Tribuna de Albacete, confirmaba que, en efecto, la agresión se produjo, que el menor se golpeó en la cabeza y que perdió la consciencia durante un breve instante.

diferencias. Ahora bien, a partir de este momento, su relato presenta grandes diferencias. En primer lugar, indicó que el profesor de Gimnasia «que no puede estar en el vestuario mientras lo usan los chicos, entró de inmediato y, al poco, el niño parecía recuperado».
Como el menor parecía estar bien, se le trasladó a las dependencias de la Dirección y se llamó a la madre, para que lo recogiese «porque si el chico no hubiese podido valerse, habríamos llamado una ambulancia de inmediato».
Como primera medida, el presunto responsable de la agresión fue expulsado por cinco días. En paralelo, se pusieron en marcha los mecanismos para prevenir que los hechos se pudiesen repetir, como convocar la Comisión de Convivencia del Consejo Escolar.
«Es un órgano en el que están docentes, alumnos, padres y personal del centro -indica- y se decidió separarlos pero, como esto es un centro pequeño, optamos por   sacar de su grupo, el B, al alumno   que había sido la víctima de estos hechos».
En realidad, puntualiza, no se le ha apartado del todo de su grupo original, sino que va a unas clases del A y a otras del B para evitar que coincida con el presunto responsable de la agresión y seguir con los mismos profesores «lo que ha sido posible en todos los casos, menos en uno».
Todas estas medidas, además, cuentan con el visto bueno de la Inspección de Zona, que estuvo informada de lo ocurrido «desde el primer instante» y, según afirma, respalda la actuación del equipo docente y del Consejo Escolar.
Sánchez dice respetar y entender que la madre quiera que todo el proceso sea más rápido y que la separación entre ambos alumnos sea total, «pero este centro es pequeño, menos de 300 alumnos, eso sería posible en Albacete, pero aquí es virtualmente imposible; no es la solución ideal, pero sí es la mejor posible».