Editorial

Valentía para incomodar a los amigos de 40 y 50 años de Sánchez

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Podemos ya no está en Moncloa. La formación que inventó Pablo Iglesias parece seguir sus pasos y, de integrar el primer gobierno de coalición de la Democracia, pasa a quedarse sin ministerios y con un difícil encaje en Sumar. Ione Belarra e Irene Montero entregaron ayer con resignación sus carteras, cargando con lágrimas en los ojos contra el mismo Pedro Sánchez que las hizo ministras. «Confía, coño», se podía leer claramente serigrafiado en la camiseta de la ex de Igualdad, un mensaje confuso en su percha, en la misma línea de sus discursos, sin saber si reclamaba una puerta a la esperanza, un grito de ánimo o una soez mezcla de ambos..

Mejor no pudo elegir su 'look' ('outfit' para los más modernos) de despedida Irene Montero. Con una marca que nada tiene que ver con la política (su fundadora creó en 2017 ese mensaje para sacar dinero para visitar a su hermano en Camboya) y que representa un perfecto mensaje de despedida para un partido al que ya solo le queda creer en sí mismos.

Ahora está por ver qué papel van a jugar toda vez que han sido fagocitados por Yolanda Díaz. Cuentan con cinco diputados en el Congreso, frente a los 23 que llegaron a tener en 2019, y muchos les miran de reojo para ver si todos estos mensajes contra Sánchez son algo más que una mera pataleta.

Esos cinco escaños de Podemos pueden hacer mucho daño al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, y muchos esperan que se traduzcan en más de una zancadilla.

Eso o las palabras de ayer de Ione e Irene quedarán para la galería. Igual que se lamentaron ayer de que Sánchez las «echa» del Gobierno, está por ver si le devuelven el favor al recién investido presidente.

Montero fue más allá, incluso, y lanzó una curiosa recomendación a su sucesora, la nueva ministra de Igualdad, Ana Redondo: «Te desearía suerte, pero eso no es lo más importante. Te deseo que nunca te dejen sola y que tengas valentía para incomodar a los amigos de 40 y 50 años del presidente del Gobierno». Ahí quedó el mensaje de la ministra saliente, pidiendo valentía para incomodar a un grupo de por sí indeterminado.

Y es que, los amigos de 40 y 50 años de Pedro Sánchez pueden ser muchos o pocos; según se mire. Pocos porque cada vez que reestructura Gobierno se queda con menos cerca (Ávalos y Redondo dan fe), y muchos porque esa es la media de edad que ronda el hemiciclo del Congreso de los Diputados, en el que el 56% son hombres, y en el que, restando los del PP y Vox, pocos apoyos masculinos de sincera amistad le quedan.

En fin, crípticas palabras de Montero en su despedida. De ellas solo se puede salvar una escueta reflexión en la que, está vez sí, dio perfectamente en el clavo aunque con distinta intención, al afirmar que en este país «no es normal lo que antes sí era». Cuanta razón con tan poco sentido.