«Sin las delegaciones Manos Unidas no sería nada"

A. Díaz
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«En África construimos todavía muchas aulas y colegios», comenta Cecilia Pilar la presidenta de Manos Unidas

La presidenta de Manos Unidas, Cecilia Pilar. - Foto: Víctor Fernández

La presidenta de Manos Unidas, Cecilia Pilar, licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Complutense de Madrid, con una relevante carrera en el mundo de la  comunicación y el marketing, visitó Albacete invitada por la Delegación local para participar en uno de sus actos, el Afternoon Tea, que se celebró en el Casino Primitivo de la capital. La responsable nacional de Manos Unidas comentó a La Tribuna de Albacete los proyectos de la ONG y sus iniciativas.

¿Cuánto tiempo lleva al frente de Manos Unidas?

Como presidenta, en mayo he cumplido dos años, pero en Manos Unidas llevo ya 14 años como voluntaria. Llegué a proyectos de América, estuve cuatro años, luego pasé a Educación para el desarrollo, fui la coordinadora del festival Clipmetrajes, que ha cumplido 15 años en esta edición, una herramienta buenísima para formar a los jóvenes en valores humanos y cristianos, y después me llamó la anterior presidente para ver si me quería hacer cargo el área de Comunicación y presencia pública, le dije que sí y estuve otros cinco años. Después me propusieron hacerme cargo de la presidencia de Manos Unidas, que es una gran responsabilidad, pero un puesto muy bonito, consulté con mi marido, porque tengo familia, hijos, nietos, y me dijo que adelante y llegué a la presidencia de Manos Unidas.

¿Cómo fue la experiencia en estos dos años?

Ha sido una experiencia preciosa, porque conoces toda la organización en toda su magnitud y Manos Unidas es una organización muy grande porque trabajamos en España 72 delegaciones, con 6.500 voluntarios; en el Sur, en tres Continentes y 55 países, para poner en marcha cada año más de 500 proyectos de desarrollo nuevos, de tal manera que este año, me decía la responsable, que tenemos entre manos 1.000 proyectos, es de una magnitud enorme, con 76.000 socios y donantes, de los que conseguimos los fondos para poder apoyar los proyectos del Sur. No tenemos a nadie sobre el terreno y todos los fondos que se recaudan van directamente a los dos fines que tiene Manos Unidas, Proyectos y Educación para el desarrollo, para que sepamos qué pasa abajo, cuáles son sus causas y cuáles son las cosas que se pueden hacer.  

¿Dónde trabajan?

En América Latina, desde río Grande hacia abajo, trabajamos; en Asia, en la India, prácticamente en todas las regiones y en algún otro país asiático; luego, en África, incluso en algunos donde hoy no se puede viajar porque hay mucha violencia. Con todo esto, te das cuenta de la magnitud tan grande que tiene la organización y de la responsabilidad tan grande; qué duda cabe, te la echas encima, pero es un peso tan precioso, que no te importa llevarlo.  Son 1.000 proyectos, seguro que con muchas líneas de trabajo para poder hacerlos realidad.

Claro, tenemos siete líneas de trabajo diferentes en el Sur, pasando por todas, agricultura, alimentación, agua, educación, sanidad..., cualquier sector lo tenemos en Manos Unidas, porque es necesario. Por ejemplo, en África construimos todavía muchas aulas y colegios; en América Latina, no, porque hay necesidades diferentes, pero cualquier línea de trabajo que imagines, la tiene Manos Unidas.

¿Nos habla de la campaña de este año?

Seguro. La campaña de este año me parece una de las más bonitas, El efecto ser humano, porque el ser humano tiene  en sus manos poder hacer las cosas bien o mal. Es necesario, como seres humanos, que seamos capaces de hacer las cosas bien. Los dos carismas que tiene Manos Unidas son, el femenino y el voluntariado, que son dos fortalezas muy grandes.  

¿Merece la pena tanto esfuerzo?

Siempre, con que seas capaz de salvar la vida a un niño en África, ya ha merecido la pena todo el trabajo que hacemos aquí.  

¿Cómo anda la ONG de recursos?

Muy bien. Es curioso lo que nos pasó cuando se declaró la pandemia en marzo de 2020, cuando acabábamos de presentar la campaña. Fuimos capaces de dar la vuelta a todo y trabajar. Recuerdo que este té, por ejemplo, era un té con pastas online, que nos llamó mucho la atención. Así que conseguimos dar la vuelta  trabajar desde casa. Ese año se recaudó un poco más que en 2019 y luego 2021 y 2022 son récord de recaudación, llegando alrededor de los 50 millones, que hacía tiempo que no conseguíamos. Este año vamos a presentar la memoria el día 19, pero mira, tenemos socios muy fieles y muy generosos y luego hay muchas herencias y legados que están contribuyendo a que suba la recaudación. Tenemos la fortuna que  el 88 por ciento de recursos son fondos propios, con lo cual podemos apoyar los proyectos sin depender de la financiación pública, aunque tenemos un pedacito de esa tarta de financiación pública, pero pequeñito, entre un 12 y un 14 por ciento, que está muy bien, pero tenemos la fortaleza de ese 88 por ciento, más o menos, que podemos usar en proyectos que nos parecen buenos, para apoyarlos. 

Proyectos que se ocupan de que lleguen al terreno. 

Efectivamente, porque nosotros no tenemos a nadie en el terreno, estamos en España. Bueno, tenemos uno en Senegal, porque la Agencia Española de Cooperación nos obliga, para control. No gastamos dinero en tener gente allí, sino que es el personal de esos países el que hace el trabajo. Tenemos socios locales buenísimos, de confianza, casi todos congregaciones religiosas o otras en las que confiamos plenamente. Presentan el proyecto, se estudia, se aprueba y se destinan los fondos  y luego nos mandan fotos y vídeos. Además, continuamente viajamos para controlar que todo se desarrolla con normalidad, con lo cual, los fondos van directamente a los distintos proyectos.  

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