El fuego ritual acabó con Doña Sardina

Antonio Díaz
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La remodelada Plaza del Altozano de la capital acogió un acto con gran presencia de público, que incluyó la entrega de premios y la «reunión» de La Taberna de los Tres Murciélagos

El fuego acabó con Doña Sardina. - Foto: Arturo Pérez

El Carnaval se despidió de la capital con el entierro de la sardina y todo volverá a su orden natural con el comienzo de la Cuaresma. Un miércoles de ceniza que este año fue muy especial en la remodelada Plaza del Altozano, con una gran presencia de vecinos, que llenaron completamente la plaza.

Como es habitual, el velatorio a Doña Sardina se llevó a cabo en la calle San José de Calasanz, con la degustación de las populares pulgas. Tras ese velatorio, el cortejo, con las charangas, partió desde las calles Tesifonte Gallego y Marqués de Molins, hasta la Plaza del Altozano, donde se procedió a sentenciar y quemar a Doña Sardina, con la solemnidad que requiere la celebración, por parte del popular Rafaelus Obiscópulos y, como es igualmente tradición, la vistosa escultura la realizó la Fundación Asla.  

El acto en la Plaza del Altozano, contó con la presencia del concejal de Promoción de la ciudad, Modesto Belinchón, así como una nutrida representación de responsables municipales e incluyó la entrega de premios del concurso de disfraces de Carnaval local.

 En la categoría de grupos, el primer premio, dotado con 800 euros, fue a la Asociación Cultural Pincho de la Feria, por su disfraz Dulce Carnaval. El segundo premio, de 600 euros y diploma, fue para los Trabajadores Residencia Núñez de Balboa, por su disfraz Primavera en Núñez de Balboa. El tercer premio, dotado con 400 euros y diploma, fue a Asprona, por el disfraz La escuela de magia Howarts.

Los cuatro accésit en la categoría de grupos, dotados con 150 euros, fueron a Los Manchakings, por Brujas y Arañas; Espíritus del Bosque, por Alfas, mitología del bosque; Doce Amigas, por Viajeras del tiempo; y a Tres Torres, por  Stampunk.

El primer premio del concurso por parejas fue para los disfraces Cenicienta y el Hada Madrina, dotado con 200 euros y diploma, mientras que el primer premio individual, de 150 euros y diploma, fue para el disfraz de La mocita emplatá.

No podía faltar el juicio, sentencia y quema de Doña Sardina, con la participación de La Taberna de los Tres Murciélagos, con Honoratus Misterium (Antonio Campos), Tabernarius Lícitus (Miguel Ángel Gallardo),  y Músicum Celesti (el guitarrista Antonio de Juan), con  producción y coordinación de Albacity Corporation.

Una Taberna de los Tres Murciélagos que reunió en la noche a todos los personajes de la breve historia, para recordar aquello de ¡Qué gozo estar vivos! Lo bello es vivir. 

Subió al escenario Tabernarius para recordar «cómo pasa el tiempo, ya estamos en miércoles de ceniza, se acabó el Carnaval. Adiós a la carne y que la salud de la lechuga y el recogimiento de la alcachofa nos acompañen».

Si esta Taberna hablara, dijo,  recordaría que «por aquí pasaron literatos pintores, poetas, artistas de circo, actrices, bailarinas, cupletistas, señoritos calaveras que se pintan de lunares, personajes reales, fabulosos y fantásticos, a los que se  atribuyen hechos reales y ahí viene uno», dando paso a Honoratus, también con música.

Honoratus, reconoció que le entraba hambre, «como la que pasé yo con mi segundo amo, un clérigo cerbatana, que tenía los ojos en el cogote, cabeza pequeña y pescuezo largo» y siguió hablando de sus andanzas, antes de dar paso a la lectura de la sentencia, en un acto lleno de humor y buena música.  

Sentencia.

Para la sentencia, ambos protagonistas, Honoratus y Tabernarios, con el apoyo de Músicus Celesti, leyeron: Estás en tu carro naval despidiendo el Carnaval. Ante la mirada pirómana de Rafaelus Obiscópulos, que arde por arder a la sardina….

Ofrecidas las pruebas procesales que marca la ley, valoradas las alegaciones y acusaciones de los querellantes, oídas todas las partes demandantes… Doña Sardina, eres condenada a la hoguera.

El fuego ritual, la quema de la sardina, puso punto final al acto que contó con la presencia de la dotación de Bomberos, siempre atentos para que el acto transcurriese con normalidad, así como la Policía Local, tanto en la Plaza del Altozano como en los alrededores, para garantizar la seguridad.