Muestra de devoción

Antonio Díaz
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La Real de Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli llevó a cabo, como marca la tradición, su besapiés en la parroquia de Franciscanos, con gran presencia de fieles

Imagen del besapiés. - Foto: Rubén Serrallé

La Real e Ilustre Esclavitud de  Nuestro Padre Jesús de Medinaceli llevó a cabo, como es habitual, con mimo, el primer viernes de marzo, su besapiés a Nuestro Padre Jesús de Medinaceli que se lleva a cabo en la parroquia Franciscanos de la capital, con miles de personas que acuden, formando colas. 

Este año con algún cambio, no en cuando al besapiés, que volvió a  estar permitido, sino al frente de la Real Esclavitud, ya que fue el primer año como hermano mayor para Alberto Campos Jiménez, que sucedió en el cargo a una referencia en la Semana Santa de Albacete, Julián Campos Martínez.

Alberto Campos comentó que « se suponía que teníamos que abrir de siete de la mañana, hasta las 12 de la noche, pero ya antes había gente esperando y hemos abierto y cerraremos también como siempre, cuando la última persona deje de estar en la cola o en la iglesia».

La jornada, indicó el hermano mayor, se desarrolla con total normalidad, «marcando un poco el camino, para que la gente que quiere entrar  a orar lo pueda hacer sin problemas y aquellos que vienen al besapiés, igual». El hermano mayor indicó que «como se puede ver, la tradición está muy arraigada y hay una gran devoción, pues había cola ya desde primeras horas y está entrando mucha gente y, si sigue así, podemos calcular que pasarán unas 15.000, 16.000 personas a lo largo del día». Subrayó Alberto Campos que «hablar del besapiés del Cristo de Medinaceli es hablar de Albacete, es un día clave para los albacetenses, una gran tradición familiar, como he hecho yo hoy, trayendo a mi hijo, con apenas un mes,  como digo, una tradición que se transmite de padres a hijos».