Alejandro Ruiz

EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


Cómo reconocer a un progre

09/11/2023

Hace tiempo encontré esto que va rodando por las redes. Es bueno y lo traigo porque nos viene al pelo. No sé exactamente de quien es, pero la gente lo va pasando, lo cita, lo versiona, lo modifica o lo trascribe en artículos y blogs, tal y como hoy lo hago yo aquí, aunque adaptado y de forma bastante resumida para poder ubicarlo en este espacio que tengo reservado en el diario. Siento si algún lector se ve identificado:
"El progre siempre está en posesión de la verdad absoluta. Si no piensas como él, no eres de los suyos. Y eso significa que eres un reaccionario, un facha, un ultraderechista, un fascista, un tonto de los cojones, un hijo de puta, un asesino y un cerdo capitalista, aunque no llegues ni a mediados de mes. Ya lo anunció Borges: «Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón.»
El progre odia el capitalismo, pero ama el dinero. Persigue la guita hasta la extenuación y se niega a reconocerlo también hasta la extenuación. Y si se lo haces notar te llamará cerdo capitalista, facha, etcétera hasta la extenuación. Lo reconoció el mismísimo Víctor Manuel: «Yo soy comunista, no gilipollas».
El progre padece una afección psicológica bipolar relativista-absolutista: por un lado, el relativismo moral, intelectual y ético y por otro el absolutismo político. En cristiano: sólo ellos tienen derecho a gobernar y todo vale para perpetuarse en el poder.
La culpa siempre es del otro. Entendiendo por el otro a burgueses, católicos, periodistas no adscritos, empresarios, judíos, oposición. El progre siente atracción total por el totalitarismo. De izquierdas, claro. O islamista. O sea, las dictaduras socialistas y las teocracias fundamentalistas. En definitiva, cualquier sistema de gobierno que destruya la sociedad occidental en la que ellos viven. El progre lo politiza todo. Todo. Una ideologización permanente y generalizada que contagia todo lo que toca: el deporte, el cine, la ciencia, la cultura, la información, el ocio, la moda, la solidaridad, la tecnología, las creencias, la justicia, las costumbres, la educación, la biología, la naturaleza, la comida, el tabaco. 
 El progre es paternalista por naturaleza. O sea, le mueve un crónico complejo de superioridad que le empuja a dirigir las vidas de los demás en todos los ámbitos: sexo, educación, familia, solidaridad, alimentación, conducción, hábitos, cultura, cine, idioma, aficiones.
El progre está tan megaconcienciado con los males que aquejan a la sociedad y al planeta que si no te megaconciencias a su nivel, eres culpable de esos males y de muchos más. El progre es ecologista, pacifista, feminista, aliancista, antiglobalista, protercermundista y todo lo que haya en la lista. Es paritario, solidario, dialogante, demócrata de toda la vida, cultísimo, moderno y tiene un gusto impecable. Lucha por la paz universal, la fraternidad planetaria y el mejoramiento social de los humildes. Es alegre y simpático, carismático y romántico. En una palabra, es guai."