Javier Ruiz

LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


El colegio de mi hija

18/01/2024

Yolanda Díaz dijo el otro día que en el colegio de su hija no se explicaban lo ocurrido en el Congreso con las votaciones y la oposición de Podemos al decreto ley que fijaba prestaciones y subsidios. La verdad es que ya en los colegios no se entiende nada; en eso lleva razón la vicepresidenta. Para empezar, les cambian a los niños de lengua y así no hay quien aprenda. El fracaso del bilingüismo en la pública es palmario, pues los niños no aprenden ni ciencia ni inglés. Y si hablamos de las lenguas cooficiales, el despropósito es máximo. La lengua materna de la mayoría, que es el castellano, se sepulta en las otras que las quieren imponer para borrar del mapa todo aquello que huela a español. Por eso digo que la vicepresidenta tiene razón. En la escuela hoy ya no se aprende nada y menos aún se entiende algo. 
Lo que pasa es que Yolanda, a la que guardo gran aprecio desde las mechas de Guerra, estaba equivocada o había leído poco. La venganza es uno de los motores que mueven el mundo, al igual que la economía como dijo su adorado Karl Marx. La podemicie ha afilado cuchillos con piedra dura y espera el momento en que Mary Poppins eche a volar mecida en su paraguas allá en lo alto, hacia el cielo. Entre tanto, Yolanda se sujeta a la tierra y anda recogiendo pellets entre la arena, como si fuera verano y hubiese que hacer un castillo de poliespán. La marea igual que sube baja y lo mismo que a ella un día la encumbró, ahora la arrastra lentamente entre el fango y el barro. Por eso, Bolaños ha cogido las negociaciones y se ha puesto manos a la obra. El conde duque, como algunos lo llaman, es la clave de bóveda sobre la que hoy se sujeta el sanchismo, mientras el rey descansa o se va a Davos. Los cheleros tienen buena mano en los negocios y vamos a ver quién saca tajada más grande. De momento, Yolanda está triste. Qué tendrá mi Yolanda. Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido el color y la nariz su primor. Es Carnaval y hay que ser irreverente. 
En Cádiz, la chirigota del Cascana ha retratado a la Jenny y el Rubi y así está el país, debatiendo de cuestiones que se arreglarían con un beso. Consentido, por supuesto. En el cole de Yolanda no entienden lo de Podemos cuando es manual de instrucciones de primero de vendetta. Pocas veces ha visto El Padrino la vicepresidenta y las guerras de las cinco familias que se va a abrir dentro de nada. Bueno, en realidad dentro de Sumar son treinta y tantos, con lo que la batalla se presume más ardorosa aún. Además está el ministro Urtasun que nos ha salido antitaurino. El Niño de la Barba es buen vocero y dice que no se puede consentir un espectáculo de tortura. En eso lleva razón… Sus ruedas de prensa deberían dejarse para manuales de la Inquisición renovados.  
En los colegios, Yolanda, ya no entendemos nada. Esto no puede ser no más que una declaración de amor… Pero llega tarde, como casi todas las cosas de la vida. Lady Paro, como algunos con mala baba la llaman, no colige los argumentos del Coletas, que ya no es tal. La verdad es que la historia de esta izquierda fracasada en una década habría que encargársela a Llongueras o Rupert, pues va de la coleta a las mechas pasando por el tinte. La capilaridad es sonora. Sonoramente desafinada.