Javier López-Galiacho

Javier López-Galiacho


María Inmaculada

02/04/2024

En el chaflán de Marqués de Villores y Dionisio Guardiola, se levanta la institución educativa de María Inmaculada. El marqués carlista tiene calle por ceder precisamente esos terrenos a la ciudad para su ensanche. Y don Dionisio, en cuyo recuerdo se levantó la depreciada Fuente de las Ranas, fue prohombre en abastecer de agua a la ciudad. En ese chaflán, las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl han celebrado los 100 años desde la apertura del colegio. Estas religiosas vinieron desde Francia a Albacete, a partir de mediados del siglo XIX, para hacerse cargo de la Casa de Maternidad y Expósitos, la Casa de Misericordia, el Hospital de San Julián, el Dispensario La Gota de Leche y el Colegio de María Inmaculada, conocido más popularmente como el Colegio de las Francesas. Doña Leocadia Peral, gran filántropa de Albacete a la que le hemos pagado su generosidad cambiando su calle por la del Muelle, cedió a las Hermanas la finca El Torcido para educar a 50 niños desasistidos. Con el dinero de su venta levantaron el actual colegio. Parte del escenario de mi infancia se desarrolló cerca de María Inmaculada. Mi madre Isabel y mi tía Lili estuvieron internas en ese colegio en la posguerra. Mi madre luego fue profesora de francés y mi tía acabó inseparable de otras tres alumnas como fueron nuestra pionera diputada y senadora, la centrista Juana Arce, junto a Carmen Fajardo y Rosita Monzón. Mis abuelos paternos vivían en Marqués de Villores, en su número 6, frente a la coqueta iglesia del colegio. Entonces estaba abierta al culto público y a su misa de siete nos bajábamos los sábados con la abuela Jacinta. Aquel chaflán de María Inmaculada tenía el motor y la casta de un Albacete perdido. En menos de 200 metros se reunían el taller de los Navarro, la carpintería del llamado el Obispo, el Colegio de las Graduadas (luego sede de Correos), Lámparas Contreras, la Jefatura de Tráfico, el bar de la Falange y luego Simago. El chaflán hoy guarda aún el prestigioso y centenario colegio, así como el ejemplo diario del trabajador más longevo de Albacete, el nonagenario Elías Navarro, el zapatero.