Javier Ruiz

LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


La primavera de Leonor

21/03/2024

Podría tratarse de un título de Rubén a base de loas y ditirambos, pero es la cruda realidad con la que nos encontramos nada más comenzar esta primavera. La nueva estación del año viene envuelta en incertidumbre y nubes, sin saber lo que depararán estos tres meses abiertos en canal donde todo se juega. Quizá por eso, la mayor quietud y tranquilidad la aporta Leonor, la Princesa, que ha venido a Toledo para formarse en Los Alijares, el campo de tiro con que cuenta la Academia de Infantería para sus alumnos. Recientemente, su padre fue a verla a Zaragoza y allí compartió tiempo y comida con sus compañeros. Leonor está de moda y nos alegramos por ello. Como los buenos juglares y trovadores, podríamos decir que es la verdadera flor de primavera que crece entre los tallos. Pero podría darnos un subidón de azúcar y un apretón de cursilería. No obstante, Leonor está de moda y es lo mejor que a España puede pasarle.
Venir a Toledo es ejercicio fundamental para quien quiera ser monarca de España. Aquí se cruzan los caminos y las dinastías. Cada una de las calles permanece ajada por los Castros y los Lara, dos de las últimas grandes familias que pelearon con sangre en las manos durante siglos. Por eso es conveniente que los reyes vengan a Toledo. La ciudad lo ha visto todo y no se asusta por nada. La piedra pule los corazones de quienes la visitan y hace que las almas se endurezcan a la medida de sus necesidades. Leonor florece en el equinoccio entre camas, azafatas y defraudadores. Aquí ya nada hay inocente o trivial; todo está puesto según conforme y argumentario. De ahí que la Princesa sea lo más limpio, como su mirada. Al final, me vuelvo cortesano, que diría Peñafiel y no hago más que trufar el artículo de elogios. 
Pero es que viendo lo que hay alrededor, palidece la realidad con sólo mirarla. Se mueren de vergüenza ajena los ciudadanos contemplando los espías, las amenazas y los rescates. Qué tendrá el poder, Javierito, para que nadie lo suelte, decía mi madre. Y lo cierto es que todo el mundo quiere aguantar cueste lo que cueste. Ahora la primavera ha llegado y los pétalos de las rosas se convierten en votos. Abril, mayo y junio no traen amantes, sino campañas electorales donde se despellejan hasta las babas. Entre conciertos fiscales, amnistías y contenciosos pasarán estas semanas hasta despejar la equis o enmarañarla aún más. Leonor ha venido a Toledo y la Ciudad Imperial la recibe con los brazos abiertos. Sus antepasados hablan por las celosías y entre los osarios. Las calles del Casco Histórico guardan tiempo, recuerdo y secretos. Los cuatro muertos de la otra noche en la Cuesta de Santa Leocadia nos sorprendieron a todos. También la parca se cuela entre los hilos que la ciudad sostiene.
Entre gritos, banderías, intereses y bragas, me quedo con las últimas. La prensa del corazón ha perdido fuelle y ahora es la nacional o política la que marca el rumbo. La primavera viene movida y alguno acaba en el trullo. Las camas de los gobernantes tienen más tráfico que la Gran Vía. La primavera de Leonor florece en Toledo, aunque esta semana haya amanecido en crisantemos. Es el revés de la ciudad dormida. A cambio, siglos de Historia amanecen ante sus ojos azules entre la piedra y el río. Que se dé la vuelta al Valle y desayune en Katalino.