Óscar Dejuán

Óscar Dejuán


Domingo de Resurrección

01/04/2024

Entre el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección pasaron muchas cosas. La muchedumbre que le aclamaba días atrás acabó pidiendo su crucifixión, asediada por los líderes religiosos y políticos del país. Hasta sus discípulos le abandonaron. Solo se salvó el más joven, Juan, arropado por la Virgen María y unas pocas mujeres. Cristo fue flagelado y condenado a muerte. Murió el viernes, sobre las tres de la tarde, entre dos malhechores.
Pero la historia no acabó aquí. A primera hora del domingo, Cristo resucitó y se apareció a los discípulos en varias ocasiones para explicarles las Escrituras.  Les advirtió que era necesario que el Mesías muriera para que conociéramos la gravedad del pecado. Que muriera en una cruz para dignificar las cruces con las que inevitablemente habremos de enfrentarnos.
Antes de ascender al cielo, Cristo instituyó la Iglesia para acompañarnos en el camino hacia Dios que no es otro que la ayuda al prójimo. Dios sigue respetando nuestra libertad para elegir entre el bien y mal. Comprende nuestras caídas pues conoce el barro del que estamos hechos. Sin embargo, a partir de su resurrección tenemos asegurada la luz y fuerza del Espíritu Santo que anima la Iglesia y a cada uno de nosotros.
La experiencia vital me ha confirmado dos verdades. Los caminos del Señor no son nuestros caminos. Solo por los caminos del Señor llegamos a la verdad y la vida.

ARCHIVADO EN: Albacete, Semana Santa