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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Ayuso y Feijóo

17/08/2022

Cuando el Gobierno de Pedro Sánchez anunció una rebaja de los precios del transporte público para quienes lo utilizaran de forma habitual, en aquellos medios en los que podía intervenir sobre las tarifas, pidió a los ayuntamientos y comunidades autónomas que también hicieran un esfuerzo para completar esa bajada de precios y reducir aún más el precio del transporte para frenar la inflación. Desde la Comunidad de Madrid se calificó aquellas medidas como un nuevo 'cheque-voto' pese a favorecer a las clases populares que tienen en el transporte público su medio habitual para llegar al trabajo o a los estudios.  

Isabel Díaz Ayuso se ha caído del acaballo y, en su ámbito de competencias a los abonos de transporte de la comunidad de Madrid se le añadirá un 20% más de rebaja por un periodo de cuatro meses. El anuncio llegó en día de fiesta -La Paloma, la patrona de Madrid- y arropado por las críticas al apagón de Madrid por el real-decreto de ahorro energético, que según la presidenta madrileña perjudica al comercio de Madrid, se supone que al minorista que representa el 6,6% del PIB autonómico, sin que puedan cuantificar en qué medida afecta apagar los escaparates fuera del horario comercial y sin que hayan valorado el intangible de la tristeza que supone su apagado.  Por supuesto Ayuso no pierde de vista que tiene que subirse a al carro que había criticado cuando se está a nueve meses de las elecciones autonómicas.  

La presidenta madrileña cambia de posición y se ha quedado sola en el anuncio de recurrir el decreto de ahorro energético ante el Tribunal Constitucional. Pero no por ello deja de crear un problema al líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, que trata de hacer de la necesidad virtud y considera complementarias las posiciones radicales de su baronesa con su declarada moderación. Por el momento al líder popular le sirve con declarar que "no siempre estamos de acuerdo en todo". Habrá que ver hasta qué punto llega esa distancia, pero a Feijóo todo le parece adecuado mientras Ayuso le arrime los escaños que necesita para llegar a La Moncloa. Del presidente del PP abajo todos los dirigentes tratan de minimizar las discrepancias que ponen en almoneda la moderación de Feijóo, y abundan en la percepción de que la agenda política la marca Ayuso, mientras el resto tiene que hacer encaje de bolillos para que las diferencias no se noten en exceso.  

Entre el cruce de críticas de los populares hacia el real-decreto del Gobierno, que han ido in crescendo, desde la "cartilla de racionamiento energético" hasta el punto culminante de la acusación de autoritario a Pedro Sánchez realizada por Feijóo, el líder del PP ha quedado desdibujado porque él propuso unas medidas muy similares que ha tenido que guardar en un bolsillo ante la ofensiva de la presidenta madrileña, mientras quedaba expuesto a la evidencia de que se trata de medidas solidarias con el resto de la Unión Europea instadas por la presidenta de la Comisión, de la misma familia política a la que pertenece el PP.   

Ayuso sabe que su mayor activo político es la oposición furibunda a cualquier iniciativa de Pedro Sánchez mientras que Feijóo, como hizo Pablo Casado, quiere dejarla circunscrita a Madrid. Pero ella trabaja para ser la primera reserva en cualquier circunstancia.