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Alejandro Ruiz

EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


La gran malvada

26/05/2022

Durante casi veinte años puede que haya sido la persona más odiada de Australia. Kathleen Folbigg era descrita, hasta ahora, como la peor asesina en serie de Australia por haber asesinado a sus cuatro hijos cuando estos tenían entre diecinueve días y dieciocho meses de edad. Hasta que ha llegado la científica inmunóloga española Carola García de Vinuesa, entre muchas otras cosas miembro de la Royal Society del Reino Unido, que con una investigación genética ha demostrado  que no hubo crímenes, sino muertes naturales, por haber encontrado una mutación genética tanto en la madre como en dos de sus hijas, vinculadas con la proteína calmodulina, que produce arritmias y muertes súbitas, lo que ha dado lugar a la revisión del caso y la probable liberación de la desgraciada madre.
Grave es, sin duda, nuestro famoso crimen de Cuenca, donde el muerto, José María Grimaldos, alias 'el Cepa', no estaba muerto, 'que estaba de parranda', cargando los pobres acusados, Gregorio Valero y León Sánchez, con la cárcel y con los oportunos y expeditivos métodos de tortura propios de la época, hasta que apareció el muerto ocho años después vivito y coleando. O el caso de James Bain, un hombre de Florida que fue condenado a cadena perpetua y pasó treinta y cuatro años en prisión, por allanamiento de morada, secuestro y violación, hasta que pudieron hacerle una prueba de ADN cuando esta estuvo disponible. Pero imaginemos el especial sufrimiento de la 'malvada' australiana Kathleen Folbigg que, al inmenso dolor por la pérdida de sus cuatro hijos, se le une la pérdida de libertad y su total demonización y el odio de todo un país; una vida totalmente destrozada, cuyos restos, gracias a la ciencia de la doctora española, pueden ser rescatados ahora del osario putrefacto donde se encuentran. Condenada y no culpable, el resarcimiento económico que pudiera obtener, si todo sale bien, nunca podrá abarcar correctamente su factor humano y psicológico, y nunca podrá recobrar la confianza en la sociedad y en la justicia.
Indago en el caso de 'la gran malvada', y me viene a la mente el tema de 'Soldadito marinero' de Fito & Fitipaldis, de tan reciente actualidad en Albacete, tras el magnífico concierto que nos ofreció el pasado sábado. Algunas asociaciones mentales tienden puentes enigmáticos de difícil compresión, pero el caso es que me imagino a la doctora Carola cantándole a Kathleen aquello de que «después de un invierno malo, una mala primavera, dime por qué estás buscando una lágrima en la arena». No busques una lágrima en la arena, Kathleen, hay situaciones que no tienen remedio. El tiempo perdido no volverá. No te empeñes en buscar esa lágrima que se diluye en la playa.
El derecho es una ciencia social y, como tal, aprendemos y llevamos a cabo su desarrollo a través del ensayo-error. Lo dicho, no estaba muerto, que estaba de parranda.