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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Causas y explicaciones

11/05/2022

En el cese de la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Paz Esteban, decidido por el Gobierno es imprescindible saber cuál es la causa última de su defenestración, si la responsabilidad de los servicios de inteligencia por no haber detectado la brecha de seguridad que ha permitido el espionaje, por agentes externos, de los teléfonos de Pedro Sánchez y otros miembros del Gobierno, o si el espionaje realizado a más de sesenta independentistas catalanes, 18 de los cuales lo fueron con autorización judicial, mientras que no se sabe nada del resto. O si la causa es una conjunción de ambos factores en la que es preciso determinar el peso de cada una de ellos.

Si las causas están más o menos delimitadas, lo que sigue sin concretarse son las explicaciones sobre cómo ha sido posible, quienes son los responsables de ambos procesos de espionaje, o si se abrirá una crisis diplomática con un país extranjero. Para callar, el Gobierno se parapeta en los jueces ante los que ha presentado las denuncias por el espionaje a Pedro Sánchez y sus ministros a los que ha remitido los informes del Centro Criptológico Nacional, y que mantienen las actuaciones bajo secreto de sumario. A eso se suma que la ministra de Defensa, Margarita Robles, al dar cuenta de la "sustitución" de Paz Esteban se ha mostrado favorable a la desclasificación de los informes judiciales que permitían el espionaje a los líderes independentistas catalanes, lo que ha sonado más a amenaza -"aclararía muchas cosas", ha dicho- que al deseo de transparencia.

Margarita Robles se ha revelado como una experta en largas cambiadas para no responder a todas las dudas que quedan en el aire en todo este asunto, si ha perdido el pulso con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, por qué ha pasado de defender a Paz Esteban a dejarla caer, o si los fallos de vigilancia registrados no podían subsanarse si ella seguía al frente del CNI. Sobre todo ello pasó de largo y solo se detuvo para asegurar que contaba con todo el apoyo del presidente del Gobierno y que su cabeza política no está en juego aunque los socios parlamentarios -y de gobierno- la han pedido. El cortafuegos de la ya exdirectora del CNI ha funcionado y este asunto no terminará con una nueva crisis de gobierno, mientras que la recomposición de la mayoría parlamentaria queda a expensas de la próxima reunión entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès.

Con la "sustitución" de Paz Esteban por la actual secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Peleteiro -la ministra prefirió ese eufemismo al de destitución-, los espías españoles cambian a una directora que había realizado toda su labor profesional dentro de 'la Casa' por otra mujer que también ha tenido casi toda su vida profesional relacionada con los servicios secretos de los que fue secretaria general, y donde también recogió el reconocimiento a su trabajo. Al menos por este lado el Gobierno pretende minimizar la crisis desatada en el seno de los servicios de inteligencia.

En lo que sí se aplicó la ministra de Defensa fue en los elogios a la labor del CNI, de los espías españoles y de su profesionalidad, para resaltar que realizan su trabajo en el marco de la más estricta legalidad y que son socios "serios, seguros, fiables y responsables" y su trabajo reconocido por el resto de los servicios secretos con los que colaboran.