Una tractorada histórica sume Albacete en el caos

E.F
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Más de un millar de vehículos 'sitian' la mayor capital de Castilla-La Mancha y cerca de la mitad colapsan el casco urbano en plena mañana de Invasores

Los tractores cortaron el tráfico en el casco urbano por la mañana. - Foto: V.F.

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Tractorada

«¡Queremos los tractores! ¡Queremos los tractores!». Éste grito de guerra lanzado al mediodía por varias manifestantes en la Avenida de España resume todo lo que se vivió ayer en la ciudad de Albacete, en una jornada en la que media ciudad olió a gasóleo agrícola.

Durante toda la mañana y buena parte de la tarde, cerca de 600 tractores llegados de toda la provincia y partes del sur de Cuenca convirtieron el centro de la capital y sus principales arterias en un pandemonio de sirenas, bocinazos  y el rugido de los motores diésel.

En realidad, pudieron ser más del doble, pero muchos de ellos no pudieron entrar en el casco urbano   porque el dispositivo organizado por Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local se lo impidió y porque la respuesta del campo desbordó a los propios convocantes.

La convocatoria inicial era a las nueve de la mañana, en el aparcamiento del Decathlon, en el Polígono Industrial de Campollano y muy cerca de una de las principales rotondas de acceso a la ciudad. A esa hora, en punto, había algo más de 50 tractores.

Los medios de comunicación intentaban en vano buscar algún portavoz oficial de un movimiento  tan asambleario que nadie estaba dispuesto a ejercer de tal. Los pocos que accedían a ponerse frente a los micros lo hacían a condición de no dar su nombre.

«Venimos a defender el sector que nos da de comer tres veces al día a todos, los que vivimos del campo y los que no», señalaba con aplomo un apicultor, «pero que también es el sector más maltratado por las administraciones, por todas, no se escapa ninguna».

Desde Motilleja, uno de los tractoristas señalaba que «hemos aguantado mucho, pero ya no podemos más; no es una sola cosa, son muchas; la burocracia, los precios, los terceros países con los que no nos dejan competir con normas que no entendemos».

Mientras hablaban, por la carretera próxima, empezaron a llegar más de 150 tractores desde la parte de La Roda y Tarazona. Los agricultores y ganaderos se empezaron a impacientar, mientras las autoridades intentaban poner algo de orden y concierto.

En la rotonda, a escasos metros, estaba el subdelegado del Gobierno, Miguel Juan Espinosa, acompañado del comisario jefe de Albacete y el jefe de la Policía Local. Tras una breve negociación, se acordó  mover los tractores en dirección al Paseo de la Cuba.

Pero una cosa es decirlo y otra poder hacerlo, porque los tractores no dejaban de llegar. Venían varias columnas de la parte de Alpera e e Higueruela, de la de Carcelén, de Villalgordo, de Montealegre. Mientras los primeros en llegar intentaban moverse, los demás todavía intentaban entrar en la ciudad.

Un infarto vial. A todo esto, ayer era martes, esto es, día de celebración del Mercado de los Invasores junto al Recinto Ferial, el día de la semana con mayores niveles de tráfico en la Circunvalación. Así que toda una ciudad de casi 175.000 habitantes se bloqueó a causa de un infarto vial.

Con muchísimo esfuerzo, la caravana principal logró llegar al Paseo de la Cuba y lo recorrió, camino de la sede de la Confederación Hidrográfica del Júcar, cerca de la carretera de Valencia. Los tractores  iban precedidos por vehículos policiales que los guiaban.

Pero, una vez llegados al destino, quedó claro que el atasco y el 'mosqueo' de los manifestantes sólo había cambiado de sitio, porque por la mentada carretera de Valencia llegaba otra columna de centenares de tractores, de forma que esta zona también se bloqueó.

A una, el centro de interés se desplazó  a la Avenida de España, sede la Subdelegación del Gobierno. Mientras el subdelegado recibía a una delegación  de agricultores, empezó a cundir la sensación de que las cuentas no cuadraban .

Frente a la Subdelegación, había casi un millar de personas  pero tan sólo 10 tractores. Así que un grupo de agricultoras empezó a gritar «¡queremos los tractores!» hasta contagiar al resto. Justo entonces, por la calle Batallla del Salado, los tractores llegaron.

Fue entonces cuando se produjo el momento más tenso de la jornada. Un cordón policial intentó evitar el paso de los vehículos, que en algunos casos se subieron a las aceras para pasar. Hubo también varios forcejeos y empujones con agentes de la Policía.

Al final, ante la Subdelegación  se congregaron más de 50 vehículos, entre los aplausos del personal.  Salieron poco después media docena de agricultores junto al subdelegado, Miguel Juan Espinosa, quien se las tuvo que ver con un público bastante difícil.

Lo hizo lo mejor que pudo o la dejaron. Dijo compartir «como ciudadano» el sentir de los manifestantes, y se comprometió a elevar  sus demandas a las instancias superiores de la Administración pública, algo que satisfizo sólo a medias al respetable.

Tras ello, desde la megafonía se procedió a la lectura del manifiesto, que tuvo algunos puntos clave, como exigir a la UE que defienda un verdadero «mercado libre europeo» que dé preferencia a los productores del continente, frente a  terceros países.

También se exigió el Gobierno de la Nación la derogación  de una larga lista de una decena de leyes ambientales, agrícolas, hidráulicas promulgadas a lo largo de la última década, así como de la «Agenda 2030» y las normativas que se derivan de la misma.

El manifiesto tampoco ahorró reproches a las organizaciones agrarias y llegó a pedir la eliminación de todas las ayudas que reciben, «para que solo se financien con las cuotas de sus asociados». 

Y una vez leído el manifiesto, llegó el momento de debatir y decidir qué hacer a partir de ahora en Albacete y el resto del país.