Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Alguna buena noticia

31/01/2024

El presidente el Gobierno, Pedro Sánchez suele referirse a los profetas del apocalipsis sobre la evolución de la economía española que no han visto confirmados sus malos augurios sobre el crecimiento del Producto Interior Bruto y las cifras de empleo y de paro. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan un crecimiento del PIB del 0'6% en el último trimestre, lo que deja la subida interanual en un 2,5% una cifra superior a la prevista por el Gobierno y por todos los institutos económicos que habían advertido que en este tramo del año la economía tendría una tendencia descendente.

Una buena noticia de la que el Gobierno no ha disfrutado porque la atención está puesta en el debate sobre la ley de amnistía, las presiones de un Junts cada vez más irredento y exigente y de la batalla jurídico-política que se desarrolla en todos los frentes por parte de quienes se oponen a la ley de amnistía que consideran que certifica la muerte de la separación de poderes.

Por lo pronto se ha confirmado que la economía española crece por encima de la del resto de países europeos y todo ello a pesar del contexto internacional con dos guerras en marcha y sus consecuencias en la evolución de la producción y el comercio. El crecimiento español tiene unas características singulares dado que se basa en el buen comportamiento del consumo privado como consecuencia de la buena evolución del empleo, como demostró la Encuesta de Población Activa del cierre del año con 873.000 nuevos empleos, el aumento de los salarios por convenio en línea con el crecimiento de la inflación lo que ha permitido el mantenimiento del poder adquisitivo, además del incremento de las exportaciones, con la perspectiva de que este capítulo siga manteniendo un comportamiento adecuado.

Por supuesto, no es oro todo lo que reluce y el frenazo de la inversión es el punto negro de la composición del crecimiento económico junto con el aumento del consumo de las organizaciones públicas. Pero los buenos datos globales siguen para mantener la confianza en la evolución de la economía pese a los peores augurios para este año. El Gobierno está seguro de que el PIB crecerá un dos por ciento, mientras que las previsiones de los institutos económicos prevén que será solo de un punto y medio. Estos medios siempre juegan con ventaja, hacen sus previsiones trimestrales y si son negativas para el Gobierno se publican a bombo y platillo, pero si fallan en sus predicciones aquí no ha pasado nada salvo que se ha minado la confianza en el futuro.

Crecimiento de la economía más de lo previsto, cifras de empleo nunca alcanzadas con el paro por debajo del doce por ciento, perspectiva de un año turístico de récord, la Bolsa en el entorno de los diez mil puntos y los bancos con beneficios extraordinarios, son datos positivos que no ocultan que la desigualdad y la precariedad siguen siendo también dos elementos consustanciales sobre los que es necesario seguir insistiendo. La economía española tiene fuertes desequilibrios que es preciso compensar y un sistema productivo que es necesario actualizar utilizando todos los recursos posibles y con una buena gestión de las ayudas europeas. Pese a los problemas, algo estará yendo mejor de lo previsto cuando la oposición se ha olvidado de utilizar los problemas económicos como ariete de su trabajo.