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José Juan Morcillo

José Juan Morcillo


El reloj de la cocina

29/12/2021

Hay historias que uno oye en la adolescencia y que al cabo de muchos años la antojadiza memoria, como un regalo inesperado, te las devuelve empaquetadas y sin desperfectos. A veces he pensado que ella actúa así para deshacerse de tantos detalles y acontecimientos almacenados con el fin de dar ese espacio a nuevas informaciones que día a día vas adquiriendo y grabando en este inexplorado banco de datos. El caso es que, cuando esto sucede y acepto el envío, procuro -como ahora- conservarlas en letras de molde para preservar intactas todas las circunstancias que las rodean y que les dan su lustre original. Desconozco la causa que lo motivó, pero el otro día, al despertarme sin la presión de los horarios laborales, recordé la historia de una vecina que enviudó a los pocos años de casarse. Paula, que así se llamaba -falleció unos años después enferma de soledad y de pena-, nos contó en el rellano del portal que, en el mismo instante en que murió su marido, el reloj de la mesita de noche se detuvo para siempre, dejó de latir. Un reloj de cuerda y doble campana, nos dijo, y nunca nos falló. Paula no quiso arreglarlo y todas las noches, antes de dormirse, miraba las paralizadas manecillas atrapadas en la esfera de cristal y, con ello, recordaba la última expresión, el último suspiro de su marido.
El reloj de mi cocina, bordado a punto de cruz y decorado con frutas, posee un mecanismo muy pobre y frágil, impulsado por una pila. Una mañana vimos que se había estropeado porque el segundero se movía a estertores, hasta que un día se paró del todo. Las ocho menos cinco. No quisimos arreglarlo porque cambiar el corazoncito de plástico negro, simple y barato, por otro similar suponía un gasto excesivo: había que despegar el marco de madera, retirar el cristal de protección, para después montarlo otra vez todo nuevo. Lo hemos dejado colgado en la pared como objeto de decoración. Y siempre que, antes de acostarme, veo la hora en que se paró, me pregunto qué ocurrió en nuestras vidas en ese preciso momento. O quizás se trate de algo más intrigante: ¿acaso señala un instante futuro? ¿Pero cuál?

ARCHIVADO EN: Adolescencia