Fernando Fuentes

Fernando Fuentes


Dos aciertos

09/01/2024

Esta es la historia de dos aciertos. O la de una ocurrencia que salió bien y lleva camino de convertirse en una gran oportunidad para una ciudad siempre necesitada de hitos. El primero de ellos se lo debemos a Emilio Sáez que fue el primero que creyó en que Albacete podría convertirse en un lugar de interés y atractivo navideño para oriundos y foráneos, seguramente gracias a su estrecha relación con Abel Caballero, ese mismo que ha puesto a Vigo en el mapa de las mejores navidades europeas. De ahí surgió la instalación del túnel de luz en la calle Ancha que tantas dudas creó al principio, sobre todo por el alto coste de su alquiler y que, una vez constatado su éxito como elemento movilizador de masas, se ha erigido en pieza fundamental, por indiscutible, en las dos últimas navidades locales. Y el segundo, se lo debemos al alcalde Serrano que, inteligentemente, y sin hacer absurdos ascos por razones políticas a las cosas bien hechas por la anterior Corporación municipal, ha sabido conservarlo y aprovecharlo para, además, potenciarlo exponencialmente con una programación cultural aún más amplia, diversa y de más calidad que en ediciones anteriores, con cientos de actividades repartidas por toda la ciudad y sus pedanías. La realidad es que, a falta de los balances oficiales por parte de hosteleros y comerciantes, esta Navidad ha sido la mejor de la historia de un lar que, hasta hace poco, no se había dado cuenta de que este entrañable periodo se podría convertir en un filón para sus intereses. El caso es que en este momento nos encontramos con que toda la ciudad, acompañada de su provincia y muchos turistas venidos desde otras provincias y autonomías, ha celebrado su Navidad tirándose a la calle para participar en todos y cada uno de los eventos programados por el Ayuntamiento en plazas, auditorios, calles y demás espacios de solaz urbano. Ello ha provocado que, por ejemplo, haya sido necesario cortar la calle Ancha en dos ocasiones ante la inesperada e inmensa afluencia de gente, en busca de esa Navidad deseada en familia que ahora han tenido al alcance de sus pies y bolsillos. Una vez hallada esta insólita veta es cuestión de cuidarla y darle continuidad, en una apuesta que debe crecer desde el buen gusto, amplitud de miras y su más alta profesionalización. De esta forma nuestra ciudad podría seguir disfrutando de especie de mini Feria, pero en diciembre, que colme de luz y alegría el corazón de la ciudadanía y llene las arcas de todo Albacete. Dos aciertos, sí.