Fernando Fuentes

Fernando Fuentes


Sin apretón de manos

12/12/2023

Sánchez y Feijoo ni se saludaron en el principal acto de celebración de la Constitución. Olvidan que la Carta Magna, sobre todo, une e iguala a dispares y diferentes. Estos dos personajes se olvidan de que los hemos puesto ahí, sobre todo, para que se entiendan. Y que es su obligación intentarlo hasta el final. Les van en el cargo y en el sueldo. Lo peor de todo es que muchos de los afiliados y votantes de ambas formaciones políticas les haya parecido bien que el presidente del gobierno y el jefe de la oposición ni siquiera fueran capaces de estrecharse la mano en un evento tan entrañablemente institucional como el que les ocupaba. La última vez que lo hicieron, al menos ante las cámaras, Feijoo le dijo a Sánchez, que su amnistía a cambio de escaños, era una grave equivocación. Ante tal comentario el presidente hizo caso omiso y, de forma cordial, le dio las gracias. La negación del saludo, por ambas partes, del pasado miércoles es mucho más que un solo gesto que no fue. Es la puesta de largo, en la peor de las escenas, de un desencuentro que debe de preocupar a los verdaderamente constitucionales, tanto como enfadar a los demócratas. Debemos de insistir en la obligación de que las dos grandes fuerzas políticas de este país desplieguen sus estrategias y activen sus maquinarías con el principal y único objetivo de buscar lo mejor para España y los españoles. Lo demás son cuestiones que afectan más a luchas de egos elefantiásicos que al interés general que es el que debe de primar siempre. Y mientras los dos próceres se afean, portándose como niños maleducados y caprichosos, Sumar y Podemos pone fin a una historia de amor que nunca lo fue. La culpa la tiene un ministerio, concretamente el de Igualdad, que Iglesias quería que conservara Montero y que no ha podido ser por decisión directa de la vicepresidenta Díaz. Ahora, con los podemitas refugiados en el Grupo Mixto, a Sánchez le crecen algo más sus particulares enanos -realmente, son gigantes con muy malas pulgas- al tener que convencer a estos tránsfugas, que lo son, de que lo suyo es lo mejor. Aunque la sangre no llegará a la Carrera de San Jerónimo; huelga decir que, por muy mal que se lleven con sus ex compañeros de izquierdas, siempre los secundarán antes que darle aire a la derecha. Veremos si, como todo apunta y en tiempos venideros, este paso supone la puntilla final a un partido político que ya nada tiene que ver con aquel 15M que hizo soñar con una mejor realidad social para millones de los nuestros. Será.