Fernando Fuentes

Fernando Fuentes


Coloso en llamas

27/02/2024

Aún sobrecogidos por la tragedia sufrida en Valencia, que ha costado la vida a 10 personas y ha dejado en la puñetera calle a varios cientos, surgen preguntas que, además, también son extrapolables a nuestro entorno más cercano. Y es que paseando por Albacete vemos que este tipo de paneles de aluminio recubren las fachadas de diferentes edificios, alguno de ellos situados en lugares populares y muy transitados de nuestra ciudad. Lo que no sabemos es si los mismos materiales, que han causado que los dos colosos situados en Campanar ardieran en segundos como antorchas, han sido utilizados en este tipo de soportes de construcción tan en boga en los últimos tiempos. Cuando se les consulta a los que saben del asunto -constructores, arquitectos, albañiles, etc.- todos acuden al polietileno, que se había utilizado como aislante entre las placas metálicas, como el presunto culpable de que el fuego se extendiera de forma imparable y veloz por dos edificios de reciente construcción y, se supone, diseñado y desarrollado con lo más lujoso y avanzando de aquel 2011 en el que se levantó. A la espera de que los técnicos diluciden durante los próximos días qué fue realmente lo que pasó en dicho siniestro -respecto a cuándo, dónde, cómo y por qué se originó- hay otra línea de investigación que se antoja más importante y que afecta a si dicha fatalidad se podía haber prevenido y, por ende, evitado. También es capital localizar si en la propia Valencia, como así se ha demostrado con otra torre situada a escasos kilómetros de la siniestrada, hay otras que, en caso de que se declare un incendio doméstico, puedan arder como fallas sin que nada, ni nadie, lo pueda evitar ante el estupor general. También es interesante conocer si desde las autoridades municipales    -por ejemplo, las de Albacete- una vez detectados este tipo de materiales evidentemente inflamables, se puede exigir a las comunidades vecinales que los reformen para alejar la posibilidad de que un gran incendio pueda acabar con sus vidas y viviendas y, por añadidura, con las de sus vecinos de finca. Y en este punto es dónde más duda hay, ya que enfrenta a lo público y a lo privado. Huelga decir que lo sucedido exige una urgente investigación en el catastro local para detectar si esas piezas metalizadas, tan estéticas y de moda, que recubren diferentes edificaciones en nuestra ciudad, podrían llegar a convertirse en brea para las siempre pavorosas llamas. Mañana puede ser tarde.