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Óscar Dejuán

Óscar Dejuán


Tocando el fondo de la reforma laboral

24/01/2022

La Edad de Oro del capitalismo se sitúa en el periodo 1950-1970. A España llegó con cierto retraso, pero no menos fuerza (1960-1973). La presión competitiva (nacional e internacional) aceleró la inversión empresarial y trajo consigo un aumento del grado de mecanización de la industria, amén de la productividad. Tales incrementos de productividad permitieron mejores salarios y mejores condiciones laborales. La llama de la inversión continuó encendida pues la tasa de benefició no cayó, mientras que el consumo de masas garantizaba la venta de los productos.
De este experimento histórico podemos aprender las condiciones necesarias para incentivar las conductas adecuadas de empleadores y empleados en cualquier reforma laboral. Las empresas deben estar sometidas a una presión competitiva que les obligue a invertir para ampliar la capacidad productiva y mejorarla. El aumento del salario no es problema siempre que las nuevas máquinas eleven la productividad laboral. No menos importante es el diseño de un sistema de remuneración que suministre incentivos adecuados para los empleados.
Los trabajadores deben estar incentivados para buscar trabajo con celeridad y para dar lo mejor de sí mismos en el puesto que consigan. Para el primer objetivo, la mejor solución se llama mochila laboral. Para el segundo, un sistema de remuneración que premie el esfuerzo y la adaptabilidad.
Los sindicatos son piezas clave en la negociación colectiva, pero si no tienen cintura para adaptarse a las condiciones particulares de empresas al borde de la quiebra, harán un flaco favor a los trabajadores. No hemos de olvidar que todos viajamos en el mismo barco. ¿Lo habrán pensado los ministros promotores de ley de Reforma Laboral, los sindicatos y patronal que la han apadrinado y los parlamentarios que la han de revalidarla esta semana?