Juan L. Hernández Piqueras

Juan L. Hernández Piqueras


Charcos y mares

07/03/2024

Aquí seguimos enfangados en nuestros propios charcos de corrupción casera mientras los mares de la vergüenza y la desolación alcanzan niveles que parece increíble que el mundo ya en su plenitud del siglo XXI, sea incapaz de frenarlos. Quienes están al frente de este globo cada vez más explosivo parecen ser de la opinión de que a todo se acostumbra uno. Pero no, no es posible acostumbrarse a la espiral de violencia desproporcionada con la que se está masacrando al pueblo palestino de Gaza, al igual que es increíble que la indignación contra Israel, como responsable de la muerte de unos 15.OOO niños, según los últimos datos, no se manifieste en una capacidad conjunta de la humanidad de implantar las herramientas necesarias y dar los pasos consiguientes para acabar con tal barbarie. No puede ser que los charcos de nuestras propias miserias opaquen los mares de muerte que tenemos como horizonte.
Las víctimas infantiles en Gaza son cada vez más una mancha en nuestra conciencia colectiva acaba de decir Unicef. ¿Y? ¿Con eso ya está dicho todo? Pues parece que sí. El fracaso de la comunidad internacional es absoluto ante los hechos que están sucediendo, la incapacidad de parar la masacre de niños e inocentes que están pereciendo, y lo mismo da que sea bajo las bombas que por la hambruna, es insoportable e injustificable, por más que ese ensañamiento este siendo ejecutado por un pueblo que sufrió un holocausto hace 80 años. Ser entonces víctimas no les da patente de corso para convertirse ahora en verdugos, pero es evidente que esa patente en el mundo actual se la apropia el Gobierno de Israel ante la impotencia e incompetencia del resto mundial.